16 de octubre de 2008

Cuando Quelonio me hizo llorar


Él nunca lo supo, por supuesto, porque mi orgullo no lo permitió. Fue luego de una noche de tertulia, como tantas... Quelonio se enderezó es su sillón y me habló mirándome a los ojos, con una copa de cognac en la mano que aún no había empezado a tomar y que no tomó hasta que terminó. El preludio fue olvidable, pero cuando empezó a tutearme, entonces supe que iba en serio:

"...estás atado a una forma de vida y esa forma de vida requiere miedos, son los que la sostiene, así es. Tus miedos sostienen los límites y eso hace que aquellos que te rodean estén felices o al menos complacidos. Es una forma de sacrificio, que es real y tú lo sabes. Tú crees, Diego, que este tiempo a tu lado es por nada, pero no, es por ser yo una parte de tu persona. Yo te quiero mucho y respeto esos miedos como tú respetas mis atrevimientos. Soy un fresco con el mundo, pero es porque aún no tengo límites, no sé nada, sólo vivo y trato de entender aquello que los que te rodean no entienden... esa es la amistad. Lo único que hago es vivir a través de ti esa pena de no ser y querer ser. Perdóname, estoy hablando de más, no soy un misionero para hablar así... pero Diego, tú eras un hombre sin fronteras, y estas fronteras de ahora te hacen agonizar, es duro sonreír cuando lo que quieres es gritar, es duro pisar en firme cuando lo que te apetece es la incertidumbre de no saber qué pasará mañana. Ese eres tú , un enigma de sentir, un diamante en bruto que desea seguir así y no pulirse solamente para hacer felices a los demás. Sé cuántas ganas tienes en ti de volar, volar por momentos, sin perder el piso, pero volar, aunque al final regreses al mismo sitio. Fíjate cuánto te conozco... te siento, te puedo ver en esa meta por ser, y a la vez en ese pozo de no ser nada, sólo ser Diego, el hombre que vive momentos que apenas le dejan un sabor a humo ¡y que aún así disfrutas, porque es el humo que te da vida! Y los que te quieren todos los días no pueden ver ese humo, mucho menos entenderlo, porque ese humo sería un peligro a su paz. Sabes... te veo por el camino perdiéndote y así vas, sobreviviendo... hasta que acabas flotando en medio de la gente. No pienses que no sé todo esto, no me subestimes, Diego, nunca nadie me ve llegar, yo me hago el tonto y me quedo viendo el entierro que me hacen, el sepulcro que los demás creen darme, pero lo veo todo. En cambio, tú eres de los que ves a la gente hablar pero no la escuchas, sólo ves sus labios moverse, sólo pretendes estar ahí como uno más, para que ellos te vean y sean felices viéndote. Debes ser tú, al final eres lo único que tienes; sin lastimar a nadie, pero encuentra tu vía, la tuya, porque lo demás está y mañana no está. Yo soy un espíritu libre, Diego, has visto mis caídas, pero siempre me levanto y sigo... Tu caso es diferente, ¡tú nunca te caes!, y eso es porque vives en un costumbrismo que te deja solitario, solo contigo, con tus cadenas, que si al menos fueran las cadenas que te hacen ser tú mismo, si estuviera en ti ser esclavo..., pero no es así, ¡sueña y haz tus sueños realidad! Y el que quiera soñar, que sueñe contigo, de lo contrario, qué te digo, estás perdido en otra razón, amigo, otra que no es la tuya. Porque la razón la tienes tú, Diego, esa es tu primera razón. Puedes ser todo lo que quieras ser, pero no te pierdas en dejar a Diego atrás, lo lamentarás. En cualquier momento te veo buscando a Diego sin encontrarlo, porque se te nublarán los sentidos y ya no lo reconocerás... Tendrás que imaginártelo, como haces a ratos..."


18 comentarios:

Tristancio dijo...

Si las palabras de Quelonio te hacen llorar (y yo creo que lo supo, que lloraste, digo, pero se hizo el tonto), es porque te reconoces en ellas, o más bien, te has encontrado en ellas...

"Porque la razón la tienes tú, Diego, esa es tu primera razón".

(Cuánta razón hay en estas razones de Quelonio).

Salud y abrazos.-

* SINE DIE* dijo...

Escuchando-leyendo a Quelonio me vino a la cabeza algo que escuché-leí una vez "no sé dónde" ni "no sé cuando" ni "no sé de quien"...pero que decía más o menos que "la vida hay que pensarla menos...y vivirla más"

Parole, sí.

Y que poco me gustan las citas...

Pero cuando la oí-leí, francamente, creo que aplaudí hasta con las orejas. :)

Un besote,

(Lluévete, Diego..)

Sonia Betancort dijo...

Me ha encantado leerte. Repasar la profundidad de un desdoblaje de intensidades en uno que define nuestros miedos, y tal vez nuestras misterios. Un abrazo fuerte

Miss Morpheus dijo...

¿Quién es más valiente, quien asume su vida y se queda en ella velando por los demás o quién rompe cadenas y se ocupa sólo de ser quien siempre quiso ser?

Aún no he encontrado una respuesta a esa pregunta...

Lo ideal sería tomar una decisión que rompiera con todo o aceptar y asumir lo que se tiene... Pero luchar y debatirse constantemente... uff. Bastante tenemos con luchar contra enemigos externos como para agotar nuestra vida en una batalla sin contrario.

Nunca se está solo. Ni aun cuando no salimos de nosotros mismos. Recuérdalo...

Un abrazo.

Psique.

RomaEuropa dijo...

Que momento tan memorable Diego el tuyo y Quelonio.. El Vive en ti ahora mas que nunca!!
Letty

Yurena Guillén dijo...

Hola Diego,
Las palabras de Quelonio esconden un profundo amor y una gran dulzura. Creo que cada uno ha de ser libre para escoger qué es lo mejor para sí mismo. Si nos vemos obligados a hacer sacrificios es porque, de lo contrario, tampoco seríamos del todo felices. Siempre hay que intentar buscar un equilibrio y volar. Díficil decisión.
Saludos.

Germanico dijo...

Es duro Quelonio a veces, me parece. Pero es protector, da consejo, aunque tal vez sea crudo.
Veremos que mas dice.

Saludos

Vanidoso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Vanidoso dijo...

Antes, por allí, se definía a la felicidad como una ausencia de miedos, pero aquí, Quelonio, sabiamente, como sólo nos tiene acostumbrados, nos instruye con sus dichos, y nos prepara para una de las tantas batallas del qué sueño, quién soy y qué cumplo...

¿Me comporto cómo esperan o digo que estar acá es de lo más desagradable que me había ocurrido?

Contrariamente, a lo que dispara este tal Punset, que la felicidad es la ausencia del miedo, Quelonio nos abre los ojos, diciéndonos que justamente son nuestros miedos los causantes de la felicidad de nuestros enemigos.

La presencia del miedo da felicidad, pero en los otros...

Motivantes y sentidas palabras, cómo no emocionarse??

Saludos, y estaré atento a sus intervenciones.

Anónimo dijo...

una muy querida y buena amiga me recomendo este blog, y si que ha merecido bastante leer y estar por aqui, discernir entre Quelonio y Diego. Los ciclos cambian como la rueda de la vida y donde el mundo onirico tiene sus bases se enraizan en la realidad del dia al dia, uno es complemnto de lo otro, eternos contrarios necesarios, seguire leyendote, por que me ha parecido genial simplemente. Luismi

Luis Miguel dijo...

real y cada vez que lo leo, mas presente en todo mi ser. simplemente sin palabras para describir el desazon que me causa. toda la pagina sencillamente genial. Luismi

LILITH dijo...

Te paso las sabias palabras de un amigo poeta Albert Compte que murió hace un año (ahora musicalizadas por otro amigo), tal vez te ayuden en la encrucijada:

http://www.myspace.com/elloroeclectico

Y recuerda: volar no siempre es crecer, a veces es una huida hacia dentro, a veces basta con engrasar las alas

Yurena Guillén dijo...

Buenos días, Diego.
Te he puesto en mis favoritos. Espero que no te moleste. Saludos.

moderato_Dos_josef dijo...

Desde luego es un placer haberte encontrado, Diego. Y tener la ocasión de leer este monólogo sin límites dentro de unos límites. esta búsqueda existencial Quelonio sobre Diego o de Diego sobre Diego. Esta exploración interna y externa del amor, la auto flagelación de la vida, el dolor... todo se aúna en las palabras de Quelonio que te vuelca del revés como si fueras un trapo exprimido... Y todavía te hace llorar... UN saludo!

Malvada Bruja del Norte dijo...

Pues creo que estamos much@s con este dilema. No somos felices con la vida que estamos viviendo, pero no nos atrevemos a saltar...

Helena dijo...

Pasé por aquí, te leí y me gustó. Un beso. Helena

Diego dijo...

Esta vez prefiero no responder a cada uno en particular, como es mi costumbre, quizá para no alargar más una entrada dolorosa. Quiero, sí, agradecer profundamente cada una de vuestras palabras, ninguna de las cuales olvidaré.
Y para Sonia, Luismi y Helena, gracias por visitarme, sois bienvenidos. Un abrazo a todos.

Mixha dijo...

ESe diálogo interno que tienes con tu personaje, es muy interesante... Tu mismo enfrentandote a ti mismo, explicandote, reflexionando y buscando respuestas sobre la vida y lo que pasa alrededor...Esa búsqueda por el cambio cuando hablas de volar, y a veces esos momentos son como tu dices "el hombre que vive momentos que apenas le dejan un sabor a humo" ese humo que dejamos siempre después de lo vivido o sentimos...

un beso

vuelvo porque me gustan tus historias, escribes muy bien