6 de enero de 2009

El sendero (Tragedia bonaerense)

La luna está linda. Y vos Damián, ¿qué me decís de esto? ¿Hace falta? Pero vos ¿qué vas a saber? Vos no sabés que una noche así, como esta, Laura y yo también estuvimos acá. Quizá ella había olfateado de antemano mi ilusión y por eso dijo lo del sendero. Sí, Laura, sí, sendero, y dejate de llorar. Vos sabés, Damián, que cuando a un tipo se le escapa esa mujer... Estar aferrados de la mano y recitando, primero ella “Es lebe die Liebe”(1) y detrás yo “Nur sie sei uns teuer”(2). ¿Te suena?, claro que sí, porque a vos también te lo hizo cantar. Y encima con esta luna, Damián, ¿vos te das cuenta? Cuando te pasa algo así preparate porque yo sé que después todas las mujeres tienen el mismo nombre. Y si no te interesa no me importa. Ya sé que no te interesa, pero hoy me vas a escuchar. A mí me gustarían tantas cosas, Damián. Sobre todo, me gustaría que ahora no fueras mi amigo y que no tuvieras que estar de ese lado, porque verte moqueando así es como verme a mí cuando Laura terminó de decirme lo que tenía preparado y que fue como darme en la cabeza. Y si volvés a gritar te reviento. Yo me quedé escuchándola como siempre, porque escuchar ese acento que tenía, como si te estuviera pidiendo algo, era dejarse arrastrar hacia algún tipo de locura verbal para la que solamente podíamos responder que sí. Dejá de llorar, maricón. Nunca pensó que terminarías así por ella, ni que ese sendero que no pudo ver resultó ser el mismo que nos trajo hasta acá. Claro que fue una locura, pero vos nunca lo ibas a saber. Laura era demasiado mujer como para contarte que ese pobre infeliz que decía ser tu amigo era yo, un fulano de otro tiempo. Prefirió ocultártelo, jugar a los desconocidos y darme esperanzas. Y claro que Laura amaba esos instantes en que yo estaba con ustedes porque podía ver mi felicidad y la tuya, y saber que para nosotros la alegría duraría lo que ella tardara en irse, para planear después su otra felicidad de maniatarnos un poco más todos los días. Allí está, dejándose mimar mientras sus piernas jugaban con las mías por debajo de la mesa, mirándome de soslayo cuando se besaban. ¿Te reís? Dejándonos solos para que la extrañáramos y no pudiéramos decirlo. ¿Recién llorabas y ahora te reís? Vos no sabés cuánta belleza hubo en sus palabras, Damián. Ya veo que con vos Laura hubiese sido más fría y directa, no tan artista como lo fue conmigo. Pero hoy no puedo ser yo, Damián. ¿Ella? No, viejo, ahí tenés otra cosa para tu enciclopedia básica, pero no es tan fácil. Y yo tampoco puedo, Damián, porque ya se encargó Laura de hacerlo aquella noche. Creo que dibujé una sonrisa desquiciada y ella siguió hasta que no pude responderle nada. “Hoy hemos venido aquí y yo sentí a cada paso cada uno de nuestros días juntos”, dijo Laura. Pero a vos Damián, a vos todavía te tiene, con vos recién ha empezado y no podría soportar que alguien le robara lo único que necesita para sentirse viva. Laura, nadie espera que el muerto regrese, ni siquiera vos. No puedo dejar que te pase lo mismo, Damián. “Y justo ahora que me detengo a mirar para atrás”, dijo Laura, “sólo veo árboles y ningún sendero”. Bajo esta luna me lo dijo, ¿qué te parece? ¿Volver?, no, ya es demasiado tarde. Es lebe die Liebe, Damián.






(1) Viva el amor.
(2) Sólo él nos es valioso.
Imagen: Sendero en el bosque de Henri Rousseau

11 comentarios:

Yurena Guillén dijo...

El texto destila olor a tragedia, a traición, pero también algo de esperanza. Y estoy de acuerdo con Patricia. Lo que no te mata te hace más fuerte. Además, siempre pienso que lo mejor de mi vida es lo que está por venir.
Celebro tu regreso más de lo que imaginas. Me apena que la primera entrada, tras tu bienvenida, esté teñida de tragedia. Pero lo celebro igualmente. Un abrazo.

Sonia Betancort dijo...

Qué buen texto, Diego, me alegra mucho tu vuelta tan sensible. Un abrazo fuerte

Adrianita dijo...

Me asombró la intensidad de este texto.
Qué gusto leerte nuevamente.
Cariños

Perséfone dijo...

Como decía la canción, supongo que son dos hombres con un mismo destino.

Es triste que allá gente pasándolo tan mal,mientras otros se divierten o se sientes más hombre/mujer a base de pisotear sentimientos.

Pero como decía aquel, de todo se aprende y lo que no nos mata, nos hace mas fuertes.

Un abrazo.

Hache dijo...

Tremendo Diego, volviste con fuerza. Siento haber leido un texto muy trabajado y mimado. Intenso.

;)

* SINE DIE * dijo...

Casi duele, Diego...

(Me alegra tu vuelta! :)

Besos a goteo..

Miss Morpheus dijo...

Duras palabras dichas a viva voz... Actos sibilinos que laceran el Alma... Amor, engaño, desesperación...

Nunca dejaré de sorprenderme ante tus letras: por lo que expresan, por cómo lo hacen y por la manera en la que nos llegan. "El arte sólo es arte si es capaz de emocionar" Y este texto destila muchas y diversas emociones.

Un abrazo.

Malvada Bruja del Norte dijo...

¡Uf! Diego, dos veces lo he leído, porque sí, destila tragedia desde el principio...Tragedia por Amor. ¿Qué tiene este sentimiento que nos hace quitarse la vida a uno mismo o a los demás?

Me gustó sobre todo por lo elíptico del final ;-)

V. dijo...

Desde las trágicas tierras bonaerenses, te mando un beso enorme y espero me visites: paganpoetryofmine.blogspot.com

Ego sum tu, tu es ego: unanimi sumus.

No te pierdas, si?

V.

Diego dijo...

Yurena: no te apenes, piensa como yo que no es nuestra tragedia, sino la de un trío nefasto que nunca conoceremos. Un abrazo.

Sonia: otro para ti, gracias por estar allí.

Adriana: gracias por volver. Un abrazo.

Perséfone: el problema para estos hombres fue que su mismo destino tuvo la forma de una misma mujer. Gracias por seguir allí. Un abrazo.

Hache: lo que no hay de talento hay de trabajo, amiga. No tengo opciones. Un abrazo.

Sine: igualmente, me alegra que sigas allí. Un abrazo.

Miss: me alegro de que sientas así las palabras. Gracias por seguir allí. Un abrazo.

Bruja: ¿qué tiene?, pues no por nada se ha hablado tanto del Amor y la Muerte. Me alegro de que sigas allí. Un abrazo.

Virginia: qué sorpresa descubrir que has ingresado también vos en estos confines de la web. Desde ya, estarás entre mis recomendaciones. Un abrazo, amiga catuliana.

Mixha dijo...

Diego leerte nuevamente, no me contentaba con sólo leerte el último tenía que hacerlo con todos los que debía, acabo de llegar hace dos semanas exactamente y hago recién presencia por las incontables cosas que tenía pendientes, pero extrañaba este blog y a tus personajes sorprendentes. Este texto muy bien expuesto con juegos de interludio muy bien detallados , el juego del rol de los personajes exponiendo su interior a través de una expiación, me encantó, besoss